El 2024 cerró con sabor a poco para la obra pública en Mar del Plata: de los 33 proyectos anunciados, apenas se terminaron 10, y el presupuesto se ejecutó a medias. La Municipalidad destinó poco más de la mitad de los $6.491 millones que había previsto originalmente, y desde el Ejecutivo reconocen que la falta de fondos nacionales terminó frenando buena parte de los trabajos prometidos. En contraste, el sector privado fue quien sostuvo a la construcción, con niveles de actividad por encima de los años prepandemia.
Las obras que quedaron a mitad de camino son varias y de peso: la segunda etapa de los desagües de la cuenca Marcos Sastre, el Paseo Costanero Norte, los CDI de Las Américas y Libertad, y la urbanización de Villa Evita, entre otras. Mientras tanto, algunas intervenciones como el nuevo Centro de Salud Nº 2 (con 94% de avance) y el CEMA de Batán (35%) siguieron adelante con fondos municipales, pese a la promesa de financiamiento nacional que nunca llegó.
Del lado privado, la historia fue muy distinta. Con el impulso de la ordenanza de incentivos de 2021, la construcción creció incluso en un año recesivo: se aprobaron más de 400 mil metros cuadrados de obra nueva, un 15% más que en 2023. Los barrios cerrados y los clubes de campo siguen siendo el principal motor del desarrollo urbano, con 24 urbanizaciones en proceso y casi 8.000 lotes listos para construir. Mientras el Estado pone el freno, el capital privado pisa el acelerador.