El caso que sacudió a la comunidad local y tomó relevancia a nivel nacional ha dado un nuevo giro judicial. Javier Cerfoglio, acusado del femicidio de Magalí Vera, enfrenta ahora una imputación más severa. La Fiscalía decidió modificar la carátula de la causa y acusarlo de “homicidio cuádruplemente calificado por violencia de género, por el vínculo preexistente, alevosía y ensañamiento”, una figura que podría derivar en una condena a prisión perpetua en caso de ser hallado culpable.
El fiscal a cargo de la investigación, Marcos Bendersky, explicó que la decisión se tomó luego de la incorporación de nuevas pruebas al expediente. Entre los elementos clave se destacan las imágenes de cámaras de seguridad, el informe forense y los testimonios de testigos presenciales, que habrían permitido reconstruir los momentos previos al trágico suceso.
El informe de la autopsia confirmó que Magalí Vera presentaba fracturas en el cráneo, hematomas en el rostro y múltiples lesiones en las extremidades. Los peritos concluyeron que la causa de la muerte fue asfixia por inmersión, un dato relevante que, según la fiscalía, evidencia que la víctima estaba inconsciente al momento de ser sumergida en el agua, reforzando la figura de alevosía.
Para los investigadores, el accionar de Cerfoglio no solo evidenció una clara intención de acabar con la vida de la víctima, sino que también habría actuado con un ensañamiento manifiesto, lo que llevó a la fiscalía a endurecer la acusación.
Actualmente, Cerfoglio se encuentra detenido en la Unidad Penal 44 de Batán, a la espera del juicio en el que se definirá su situación legal. Con la nueva imputación, las posibilidades de una pena atenuada se reducen significativamente, y su futuro tras las rejas parece cada vez más probable.