Un reciente informe de la Universidad Nacional de Mar del Plata encendió las alarmas: cada vez son menos los marplatenses que participan activamente en el mercado laboral. Lejos de ser una buena noticia, esta caída responde a una creciente sensación de que buscar trabajo no vale la pena, en medio de un contexto económico recesivo y con pocas señales de reactivación.
Los datos, tomados del último informe del Indec, revelan una baja simultánea en la cantidad de personas ocupadas y desocupadas durante el último trimestre de 2024. En total, la población económicamente activa disminuyó en 8.000 personas, lo que provocó una caída generalizada en las tasas de actividad, empleo y presión laboral. Al mismo tiempo, aumentó la subocupación: más personas tienen trabajo, pero trabajan menos de lo que quisieran.
Detrás de estos números, el equipo del doctor Eugenio Actis Di Pasquale plantea una hipótesis clara: la del “trabajador desalentado”. Es decir, personas que directamente dejaron de buscar empleo porque sienten que no hay oportunidades. Aunque la desocupación bajó levemente, esa mejora no puede analizarse de forma aislada: el verdadero problema es que la gente se está rindiendo. Y eso, en una ciudad como Mar del Plata, es una señal preocupante.