La temporada de invierno 2025 dejó sabor a poco en Necochea. Con una caída en la llegada de turistas y un impacto económico muy por debajo de lo esperado, la ciudad volvió a mostrar las costuras de una gestión municipal sin rumbo claro en materia turística. Mientras otros destinos bonaerenses ofrecieron propuestas atractivas y lograron captar viajeros, Necochea repitió el libreto de siempre: poca oferta, cero innovación y escasa difusión.
Según el informe de CAME, el movimiento turístico nacional cayó un 10,9% respecto al año pasado, pero en la costa atlántica —y particularmente en Necochea— el retroceso fue aún más notorio. La falta de actividades organizadas, promociones, eventos culturales o propuestas familiares condenó a la ciudad a quedar fuera del radar de quienes buscaban descansar sin vaciar los bolsillos. El turista eligió destinos como Tandil, Sierra de la Ventana o San Antonio de Areco, que supieron adaptar su oferta a la nueva realidad económica.
Mientras el resto del país diversifica su propuesta para atraer a un viajero más selectivo y austero, Necochea parece estancada en el “verano eterno”. No alcanza con tener playa: sin una política turística clara, sin inversión en agenda cultural y sin un plan de promoción serio, la ciudad se sigue perdiendo una enorme oportunidad de posicionarse todo el año. Y el invierno 2025 fue otra prueba de ello.