El cierre de listas para las elecciones legislativas del 26 de octubre dejó un nuevo mapa político con ganadores claros y perdedores que ya empiezan a sentir el frío del costado. En el oficialismo libertario, Karina Milei terminó de mostrar que la lapicera está en su mano: se quedó con todo el armado electoral y puso a sus leales en los lugares más codiciados. “El Jefe” –como la llaman dentro del círculo presidencial– salió fortalecida, mientras que su hermano Javier mira de reojo cómo su hermana se transforma en la verdadera arquitecta del poder.
Del otro lado, el peronismo eligió sobrevivir antes que pelearse entre sí. La unidad fue la consigna, y esa decisión dejó como grandes beneficiados a Juan Grabois y Sergio Massa, que lograron colar a varios de los suyos en las listas, mientras el sindicalismo retuvo fichas para no quedar afuera del tablero. Axel Kicillof, en cambio, tuvo un resultado tibio: no logró imponer candidatos nacionales, aunque defendió su estrategia provincial. Cristina Kirchner, siempre influyente, volvió a ser la llave para sostener la cohesión.
El gran derrotado, según coinciden analistas y consultores, fue Mauricio Macri. El expresidente quedó reducido a espectador en un PRO que ya ni siquiera se presenta con lista propia en la Ciudad de Buenos Aires, después de dos décadas de protagonismo. La fuga masiva de dirigentes hacia La Libertad Avanza terminó de pulverizar a un partido que supo gobernar Nación, Provincia y Capital. Hoy, el macrismo enfrenta su ocaso y la pregunta es si podrá reinventarse de cara a 2027 o quedará en el olvido como una fuerza que fue devorada por la nueva era libertaria.