En el Salón de Actos de la Municipalidad se montó otra de esas jornadas cargadas de fotos y discursos, donde funcionarios y representantes educativos se reunieron para “visibilizar” la oferta académica local. El intendente y su equipo se llenaron la boca hablando de igualdad de oportunidades y futuro para los jóvenes, pero la realidad en Necochea es bien distinta: escuelas con problemas edilicios, falta de insumos básicos y familias que hacen malabares para sostener la educación de sus hijos.
Mientras la secretaria de Desarrollo Humano, Sandra Antenucci, agradecía la “participación colectiva” y hablaba de “trabajo en red”, la comunidad sabe que todo queda en buenas intenciones y promesas que jamás se transforman en políticas concretas. Lo que se presentó como una gran iniciativa no fue más que un evento armado para la foto, sin soluciones reales a los problemas diarios que viven docentes, estudiantes y padres.
El Municipio promete un apartado en su portal web para centralizar la información académica, como si un link pudiera resolver años de desidia en infraestructura y falta de inversión. Necochea necesita hechos, no más jornadas de marketing político. El Estado local debería dejar de jugar a la institucionalidad y empezar a dar respuestas serias: arreglar las escuelas, garantizar insumos, invertir en formación y, sobre todo, dejar de usar la educación como excusa para maquillar su ineficiencia.