El Senado entra hoy en modo alta tensión con una sesión clave que puede marcar el cierre político del año y algo más: la votación del Presupuesto 2026 y la ley de Inocencia Fiscal. Ambos proyectos ya superaron Diputados y ahora funcionan como termómetro de una pregunta que flota en el aire político y financiero: ¿la Casa Rosada controla de verdad el Congreso o camina por la cornisa? .
La sesión, convocada para el mediodía dentro del período extraordinario, llegará cargada de escenas previas. Habrá una jura pendiente, protestas anunciadas del kirchnerismo rebautizado como interbloque “Popular” por el reparto de comisiones y un clima espeso antes de entrar al plato fuerte. Recién después de ese ruido político se espera el debate del Presupuesto, donde algunos artículos sensibles generan resistencia incluso entre aliados dialoguistas .
El proyecto económico del Gobierno promete crecimiento, inflación controlada y superávit, pero el verdadero examen no está en los números sino en los votos. El mercado sigue la sesión como si fuera un partido decisivo: una sanción ordenada mostraría músculo político; un traspié o una pelea desbordada dejaría expuesta la fragilidad del oficialismo libertario. En el Senado, esta vez, no se juega solo una ley: se juega autoridad.