Con la ordenanza cuestionada, la subasta bajo sospecha y el conflicto político ya desatado, el intendente Arturo Rojas decidió recién ahora dar la cara. Este viernes convocó a una conferencia de prensa en el ex bowling del Casino de Necochea, un gesto cargado de simbolismo pero que llega tarde, cuando las decisiones clave ya fueron tomadas y los errores de gestión quedaron expuestos. Más que un anuncio, el escenario parece el de una defensa forzada.
El problema no es solo el lugar elegido, sino el recorrido previo. La licitación de tragamonedas anunciada en abril terminó en un fracaso, la ordenanza de subasta se aprobó sin aceptar cambios y, pocos días después, el propio Concejo tuvo que salir a corregirla ante el riesgo de especulación inmobiliaria, falta de plazos de obra y beneficios fiscales mal definidos. Todo lo que no se previó a tiempo ahora vuelve como boomerang político, dejando al Ejecutivo corriendo detrás de los acontecimientos.
Mientras concejales impulsan modificaciones, vecinos analizan judicializar el proceso y el debate sigue abierto, Rojas intenta retomar el control desde un edificio que simboliza años de abandono y decisiones erráticas. La conferencia llega cuando el daño institucional ya está hecho y la desconfianza instalada. Hablar desde el Casino puede ser un gesto fuerte, pero no alcanza para tapar una gestión que volvió a actuar tarde, mal y sin un rumbo claro sobre uno de los patrimonios más importantes de la ciudad.