Argentina metió un gol exportador de esos que hacen ruido: por primera vez, trigo nacional a granel rumbo directo a China. El movimiento histórico tuvo escenario en Puerto Quequén, donde un buque completó la carga que marca el debut formal del cereal argentino en uno de los mercados más grandes y exigentes del planeta. Un paso gigante para el agro y una señal clara de que el país busca jugar en ligas mayores.
La jugada logística fue de alto vuelo: el barco arrancó su carga en el Gran Rosario, bajó por el Paraná y terminó de llenarse en Quequén, ensamblando río y mar en una operatoria quirúrgica. En total, unas 65.000 toneladas de trigo, con COFCO International al mando y la Asociación de Cooperativas Argentinas aportando el tramo final. Hasta hubo presencia de clientes chinos, atentos a cada detalle del envío.
Más allá de los números, el mensaje es político y comercial: Argentina suma un comprador pesado, diversifica destinos y reduce la dependencia de siempre. Y Puerto Quequén se lleva la foto grande, mostrando músculo operativo, seguridad y previsibilidad para embarques de escala mundial. El trigo argentino ya está en ruta; el mercado chino, oficialmente abierto.