Puerto Quequén volvió a encender las alarmas —pero de buenas noticias— al superar, más de un mes antes del cierre, todos los números que había logrado en 2024. Con 321 buques operados y casi 7,8 millones de toneladas movilizadas, el puerto se posiciona como una verdadera máquina exportadora del sur bonaerense. En Mar del Plata hablan de verano, pero en Quequén la temporada fuerte ya empezó… y no piensa frenar.
La primera mitad de noviembre fue un vendaval: 550 mil toneladas en apenas unos días y un lunes 17 que arrancó con cuatro buques cargando otras 100 mil toneladas más. El ritmo es tan feroz que los operadores aseguran que la curva no está subiendo: está despegando. El ranking de cargas confirma el pulso agroexportador: la soja manda con 2 millones de toneladas, la cebada la sigue con 1,6 millones y detrás vienen el maíz y el trigo peleando cabeza a cabeza para completar un póker perfecto para la región.
Todo este músculo logístico no se explica solo desde los escritorios. Hay una coreografía invisible entre agencias marítimas, terminales, transportistas, estibadores y productores que hoy funciona como un reloj suizo. Con semejante rendimiento, Puerto Quequén se prepara para cerrar uno de los mejores años de su historia reciente, reforzando su lugar como uno de los puertos cerealeros más eficientes del país y dejando un mensaje claro: cuando el sudeste bonaerense pisa el acelerador, el mundo lo siente.