El conflicto salarial entre los controladores de tránsito aéreo y la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) estalló en las terminales aéreas. Desde este viernes, el gremio ATEPSA puso en marcha un plan de paros escalonados que se extenderá durante varios días y que ya provoca reprogramaciones, cancelaciones y largas esperas en aeropuertos de todo el país.
La medida de fuerza afecta principalmente los despegues, que quedan suspendidos en franjas horarias de tres horas, mientras que los arribos no entran en la restricción. A pesar de esta salvedad, el impacto se siente de inmediato: las aerolíneas reorganizan sus vuelos y los pasajeros enfrentan demoras que se acumulan con el correr de las horas. Desde el sindicato defienden la protesta y denuncian que la oferta oficial de incremento salarial fue “irrisoria” frente a la pérdida de poder adquisitivo.
El Gobierno, por su parte, cuestionó con dureza la protesta al considerar que vulnera la prestación de un “servicio esencial” y recordó que la justicia ya había rechazado un planteo del gremio contra la reglamentación vigente. Mientras tanto, la incertidumbre se traslada a los usuarios: más de 200 mil pasajeros semanales podrían ver afectados sus viajes en agosto si no aparece una salida rápida al conflicto.