La sorpresa del invierno: Tandil, Sierra de la Ventana y Areco le ganaron la pulseada a Mar del Plata

Mientras Mar del Plata veía cómo la arena quedaba vacía y los hoteles languidecían con apenas un 30% de ocupación, en el interior bonaerense se vivía otro clima. Sin estridencias, pero con una propuesta sólida y cercana, destinos como Tandil, Sierra de la Ventana y San Antonio de Areco se robaron la atención de quienes decidieron vacacionar sin romper el chanchito.

Los altos costos, la inflación y el encarecimiento del turismo tradicional empujaron a las familias a buscar alternativas más económicas y tranquilas. El resultado fue un “verano corto pero rendidor”: escapadas de dos o tres días, muchas veces organizadas sobre la hora, que combinaron naturaleza, gastronomía local y precios razonables. Las cabañas y hospedajes rurales fueron las estrellas de esta temporada austera, en la que lo simple volvió a tener valor.

La falta de grandes eventos, sumada a la pérdida del poder adquisitivo, dejó a la “Feliz” sin brillo. En cambio, los pueblos y ciudades del interior apostaron fuerte a sus ferias, paseos culturales gratuitos y un ritmo más relajado. Y ganaron: sin promesas grandilocuentes, pero con resultados concretos, se convirtieron en el refugio perfecto para un turismo que ya no busca ostentar, sino simplemente desconectar.