En una postal que bien podría pasar por un capítulo olvidado de “El Patrón del Agro”, Javier Milei se reunió con la Mesa de Enlace en La Rural y les lanzó una promesa tan jugosa como los bifes que nunca se comieron: eliminar las retenciones “ni bien pueda”. Sin fechas, sin papeles y con más gestos que certezas, el Presidente se retiró dejando tras de sí una estela de frases motivacionales y cero compromisos concretos. El campo aplaudió… como quien aplaude un brindis en una fiesta donde nadie sabe si habrá comida.
Andrea Sarnari, titular de la Federación Agraria, fue quien ofició de vocera de la esperanza: “Va a ser la próxima baja de impuestos y será definitiva”, repitió como mantra. La reunión, según los presentes, tocó de todo menos el tema que realmente aprieta: los márgenes productivos destrozados y la rentabilidad colapsada. Eso sí, hubo tiempo para hablar de “apertura al mundo” y “potencial productivo”, como si los productores vivieran de discursos y no de números.
Mientras tanto, afuera de la burbuja de los salones de Palermo, los productores siguen con el mismo drama de siempre: retenciones plenas, dólar que no alcanza ni para el gasoil y promesas oficiales que se archivan más rápido que los expedientes en el municipio. Una vez más, el Gobierno simula gobernar y el campo simula creerle.