ASADO, ROSCA Y UNIFORMES: KICILLOF JUNTA PODER PARA ENCARAR UN 2026 CALIENTE

Mientras muchos ya cuentan las horas para las fiestas, Axel Kicillof decidió subir la apuesta política: almorzó con un grupo selecto de intendentes del Conurbano en plena Casa de Gobierno y dejó en claro que el 2026 ya está en marcha. El encuentro, previo al acto por el Día de la Policía, mezcló gestión, estrategia y un trasfondo de interna peronista que cruje por cargos, liderazgos y el futuro del PJ bonaerense, con el final del mandato de Máximo Kirchner como telón de fondo.

La mesa no fue casual ni improvisada. Intendentes pesados, exfuncionarios y dirigentes históricos desfilaron por Gobernación para ordenar filas antes del verano y preparar un año que promete tensión política. Con la Legislatura aún empantanada en disputas y el calendario marcando actos clave —como el lanzamiento del Operativo Sol y un cónclave del Movimiento Derecho al Futuro—, el kicillofismo busca cerrar diciembre mostrando músculo territorial y control del tablero.

Horas después, el gobernador cambió el traje político por el institucional y encabezó el acto en la Escuela de Policía Juan Vucetich, donde más de 2.000 nuevos efectivos juraron bandera. Allí, entre advertencias sobre narcotráfico y fronteras “pintadas”, Kicillof defendió la inversión en seguridad como bandera de gestión: patrulleros, motos y una fuerza que, según dijo, busca recuperar prestigio y cercanía con la gente. Mensaje doble, claro y directo: orden interno, policía fortalecida y un 2026 que ya se juega hoy.