Los recolectores de residuos de Tandil reclaman mayor transparencia en la liquidación de los kilos recolectados, un aspecto clave en su salario. Según los delegados Luciano Disipio y Claudio Irastorza, los números varían sin justificación, lo que genera desconfianza. Pese a que se prometió la instalación de una balanza pública para controlar esta medición, aún no se ha concretado. Los trabajadores piden claridad en los cálculos y denuncian irregularidades en la forma en que se liquida esta parte de su sueldo.
Además de la transparencia en la liquidación, exigen mejores condiciones laborales. Denuncian el mal estado de los recolectores, los cuales, según indican, se encuentran en uso constante con hasta cuatro turnos diarios. Muchos de estos vehículos datan de 2016, y los más antiguos presentan fallas que afectan la eficiencia del servicio. Para los recolectores, la falta de inversión en la flota pone en riesgo la operación diaria.
Por último, los trabajadores expresaron su rechazo a la posible privatización del servicio, señalando que podría haber intereses políticos detrás de esta iniciativa. Afirman que el gobierno no destina los recursos necesarios para la recolección, pero podría hacerlo para contratar una empresa privada. Advirtieron que no permitirán otra privatización del servicio, y si se dicta una conciliación obligatoria, acatarán la medida, aunque retomarán el paro una vez cumplido el plazo.