Cristina bajó un cambio: dio marcha atrás con las elecciones concurrentes y respaldó a Kicillof

En un movimiento inesperado, Cristina Fernández de Kirchner decidió dar un giro estratégico y dejar atrás el enfrentamiento con Axel Kicillof por el calendario electoral en la provincia de Buenos Aires. La líder del PJ nacional le pidió a su tropa legislativa que retire el proyecto que impulsaba las elecciones concurrentes y, con gesto de disciplina partidaria, solicitó que acompañen la iniciativa del gobernador bonaerense, apoyada por la oposición. Un intento de recomponer la unidad peronista, justo cuando los números económicos y sociales hacen crujir los cimientos del oficialismo.

Aunque dejó en claro que sigue creyendo que votar una sola vez sería lo más conveniente para el electorado y el bolsillo del Estado, Cristina reconoció que “la unidad es prioritaria” en este contexto. Aseguró que dividir esfuerzos en dos turnos electorales no es lo más inteligente frente a una crisis que, según su mirada, se profundizará con las políticas de Javier Milei y el nuevo acuerdo con el FMI. Aprovechó además para repasar los datos más alarmantes de la provincia: desempleo en alza, obras paralizadas y una caída del consumo que revive fantasmas del 2016.

El gesto, que busca desactivar una interna que ya venía escalando entre intendentes y referentes del peronismo bonaerense, también deja un mensaje político claro: Cristina sigue manejando los hilos del PJ, pero sabe cuándo retroceder para no romper. La jugada deja a Kicillof con mayor margen para sostener su estrategia electoral y, de paso, ordena la tropa que hasta ahora amagaba con rebelarse. Al menos por ahora, el peronismo baja el tono… aunque las tensiones sigan latiendo bajo la superficie.