Detrás de las decisiones clave en Puerto Quequén hay ocho nombres que representan intereses diversos y, muchas veces, contrapuestos. El directorio del Consorcio de Gestión, presidido por Jimena López, está conformado por empresarios del agro y la exportación, dirigentes gremiales y un representante municipal que responde directamente al intendente Arturo Rojas. Cada silla del directorio es una ficha en el tablero político y económico que define el rumbo del puerto.
En el sector gremial se destacan Mariano Carrillo, de UATRE, y Luis Gavilán, del Sindicato de Dragado y Balizamiento. Carrillo, curiosamente, reside en San Vicente y es pareja de la funcionaria provincial Natalia Sánchez Jáuregui. Por el lado empresarial, Alejandro Gallego representa a CIARA, la poderosa cámara aceitera, y responde a Oleaginosa Moreno (Viterra). A su lado se ubica Juan Ouwerkerk de Coninagro, también presidente de la cooperativa Alfa en Tres Arroyos, y Daniel Arce, de Terminal Quequén SA, con base en Necochea.
Completan la mesa Mario Goicoechea, que regresó como emisario del Centro de Navegación, y Edgardo Mancino, dueño de la empresa de estibaje ServiPort y representante de la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas de Necochea-Quequén. Desde el municipio, el actual delegado es Juan Carlos Peralta, hombre fuerte del intendente Rojas. Así se reparte el poder en uno de los puntos neurálgicos de la economía regional, donde cada decisión tiene un impacto directo en el comercio exterior y la política local