Un año de Milei: el fin de los “sabelotodos” y el inicio de una nueva era en la política argentina

Javier Milei cumple su primer año de gestión presidencial, desafiando las estructuras de la política tradicional y rompiendo con los preceptos que parecían inamovibles. Lo subestimaron, se burlaron de él y creyeron que su llegada a la Casa Rosada era una anomalía. Hoy, la realidad es otra: Milei encarna el triunfo de un nuevo paradigma político que deja atrás la vieja doctrina que, durante años, sumió al país en una crisis sin fin.

En este primer año, el mandatario no solo sacudió los cimientos de la política argentina, sino que también evidenció la decadencia de las fórmulas de antaño. Confrontó el legado del kirchnerismo, dejó en evidencia la fragilidad del macrismo y reveló el agotación de la simbología peronista. Los antiguos íconos del bombo, la marcha y las figuras de Perón y Evita se diluyen en un presente que exige pragmatismo y resultados.

Milei no llegó sola. Lo acompaña una narrativa disruptiva que, lejos de los discursos ensayados y el coacheo político, se conecta con la ciudadanía de forma directa y sin intermediarios. Los “sabelotodos” de la política, acostumbrados a dominar el juego de la rosca y las alianzas, fracasaron en su diagnóstico. Subestimaron no solo a Milei, sino también a una sociedad harta de promesas incumplidas.

Los números de su primer año superan a los de sus predecesores, pero las críticas no cesan. Las demandas sobre su gobierno son más exigentes que las que se le hicieron al peronismo en 70 años de poder. Los sectores de la vieja política buscan minimizar sus logros, mientras que las redes sociales y nuevas figuras emergentes como “El Gordo Dan” o Daniel Parisini se convierten en los nuevos referentes de la opinión pública.

Milei, en tanto, sigue su camino. Su relación con figuras como Mauricio Macri ha sido analizada al extremo, pero su liderazgo se mantiene firme. Su equipo de trabajo se divide entre la ofensiva territorial, liderada por los Menem, y la ofensiva digital, bajo la dirección de Santiago Caputo. Esta dualidad de estrategias evidencia un modelo híbrido que parece funcionar.

¿Cómo definir a Milei? Para muchos, es “un buen tipo” que, a diferencia de los “profesionales de la política”, llegó para hacer lo que prometió. La historia dirá si será recordado como un gran presidente, pero, por ahora, su irrupción marca el inicio de una nueva era política en Argentina, donde la subestimación y la arrogancia de los “sabelotodos” parecen haber quedado obsoletas.