Presupuesto en shock: el Gobierno reordena su agenda tras un debut legislativo lleno de tropiezos

El estreno del nuevo Congreso dejó al Gobierno recalculando a toda velocidad. Tras el traspié en Diputados con el Presupuesto 2026, la Casa Rosada activó reuniones de urgencia para revisar errores internos, ajustar tiempos y redefinir prioridades. Con el ruido de la protesta sindical de fondo, el oficialismo resolvió concentrar esfuerzos en destrabar el presupuesto en el Senado y patear para más adelante la reforma laboral, en un escenario donde cada voto cuenta y ningún aliado parece garantizado.

Puertas adentro, el golpe abrió reproches y pases de factura. El rechazo de artículos clave encendió críticas entre socios políticos y expuso tensiones con gobernadores que, entre avisos previos y sorpresas de último momento, tomaron distancia para evitar costos propios. Mientras algunos en el oficialismo relativizan la derrota y destacan la reacción moderada del mercado, otros admiten que se jugó una carta demasiado arriesgada en una sesión cargada de rosca, enojos y negociaciones fallidas.

Con el calendario rearmado, el plan ahora apunta a avanzar en el Senado antes de fin de año y retomar la discusión laboral recién en febrero. En paralelo, el Gobierno busca recomponer puentes con aliados y afinar la estrategia para evitar nuevos sobresaltos. El mensaje es claro: el arranque legislativo no salió como se esperaba y el margen de error, de aquí en más, será cada vez más estrecho.