Un verdadero coloso del mar volvió a poner a Puerto Quequén en el centro de la escena exportadora. El buque Mykonos amarró en los últimos días para completar una operación a bodega llena que no pasó desapercibida: 66.000 toneladas de cebada listas para cruzar el mundo. La maniobra se concretó en el giro 3, uno de los puntos clave del puerto, en una postal que mezcló grúas, cintas y ritmo sin pausa.
La carga tiene destino final Arabia Saudita, un mercado exigente y estratégico para los granos argentinos. La operación, coordinada por una agencia marítima privada, se desarrolló bajo estrictos protocolos logísticos y volvió a mostrar la capacidad del puerto para manejar volúmenes de gran escala sin sobresaltos, en un contexto donde cada embarque cuenta.
Más allá de los números, el movimiento refuerza una tendencia: el puerto mantiene un flujo constante de exportaciones que impacta de lleno en la economía regional. Producción, transporte, empleo y servicios giran alrededor de estas operaciones que consolidan a la terminal como una pieza pesada dentro del tablero del comercio exterior argentino, con barcos cada vez más grandes y cargas que hablan por sí solas.