Centinela del Mar, en el partido de General Alvarado, tiene apenas cuatro habitantes permanentes y se extiende a lo largo de casi 23 kilómetros de costa. El paraje posee unas 56 manzanas frente al Atlántico, alrededor de 45 viviendas que se ocupan principalmente durante el verano y tres amplias playas de arena fina rodeadas de médanos. El acceso también contribuye a su aislamiento: desde la Ruta 88 hay que recorrer cerca de 17 kilómetros por un camino de tierra y atravesar el arroyo del Pescado, un trayecto que puede complicarse cuando llueve.
El lugar también concentra un importante patrimonio geológico y paleontológico. Durante los últimos 110 años se realizaron investigaciones que permitieron hallar fósiles de mamíferos prehistóricos y restos de fauna marina, además de obtener información sobre la evolución natural de la región. Ese valor científico, histórico y ambiental impulsó iniciativas de preservación en la zona, cuyos sedimentos conservan registros correspondientes a períodos anteriores al desarrollo de los actuales pueblos y balnearios de la costa bonaerense.
Otro de los puntos característicos de Centinela del Mar es el antiguo hotel El Castillo, construido en la década de 1950 por un inmigrante español y utilizado durante años para alojar a turistas y científicos. El establecimiento funcionó durante casi tres décadas y cerró definitivamente a fines de los años 80; desde entonces permanece tapiado y deteriorado por el paso del tiempo, el viento y la cercanía del mar. En el entorno también habita la lagartija de las dunas, especie considerada Monumento Natural de la Provincia de Buenos Aires.