Mientras el peronismo bonaerense sigue atravesado por disputas de poder y diferencias entre sus principales sectores, Axel Kicillof abrió las puertas de la Gobernación para recibir a un grupo de once intendentes que pretende dejar de ser un actor secundario y ganar peso en la construcción política rumbo a las elecciones de 2027. La reunión, que se extendió durante varias horas y contó con la presencia del ministro de Gobierno, Carlos Bianco, dejó un mensaje claro: los jefes comunales buscan transformarse en un nuevo espacio con voz propia dentro del justicialismo.
Durante el encuentro se analizaron la situación económica y social de la provincia, el impacto de las políticas nacionales y el escenario político que enfrenta el peronismo de cara a los próximos años. Los intendentes plantearon la necesidad de fortalecer la estructura territorial y sostuvieron que los municipios continúan absorbiendo gran parte de la creciente demanda social. Al mismo tiempo, remarcaron que su intención no es alinearse automáticamente con ninguno de los sectores que hoy dominan la interna, sino convertirse en un puente capaz de articular acuerdos entre las distintas corrientes del espacio.
Con esta jugada, la denominada Liga de Intendentes intenta consolidarse como un nuevo factor de poder dentro del PJ bonaerense, sumándose al tablero político que hoy integran el Movimiento Derecho al Futuro, La Cámpora y el Frente Renovador. El objetivo es llegar a 2027 con mayor protagonismo en la definición de candidaturas y de la estrategia electoral, en una coalición que todavía busca resolver sus diferencias internas antes de volver a disputar el poder con posibilidades de éxito.